Los Mochis : Semana 1

Llegamos a Los Mochis, Sinaloa en vísperas de Halloween.

Hoy es nuestro día numero 12 desde que dejamos la casa y extrañamos varias cosas, las principales: nuestra cama, las almohadas, el refrigerador, la comida casera, lavadora, secadora y el aroma del suavizante de ropa que solemos utilizar. Pero, estamos conscientes que la vida es irrepetible y que hoy nos toca estar aquí para vivir, aprender y experimentar con el norte de México.

Por mi parte, tengo una noción de palabras, comida y estilo de vida de Sinaloa, pues aunque soy poblana crecí con influencias sinaloenses por parte de mi mamá. Y me siento algo fascinada por los sabores de la comida, todo lo que comas aquí es espeluznantemente delicioso; además de que la comida no es tan cara como en otras partes de México.

Hemos estado comiendo en el famoso restaurant y pastelería Panama, el otro día se me ocurrió pedir una orden de aguacate y pensamos que nos la iban a cobrar en unos $50 MXN, pero la sorpresa fue que tan solo costo $13 MXN, una super ganga tomando en cuenta que el aguacate esta carísimo. En general, las porciones de comida son muy generosas, tanto que ni nos quedan ganas de pedir postre.

Otra de las cosas que me llama la atención es que a las bebidas (desde un agua de Jamaica o Limonada hasta un ChocoMilk) acostumbran a ponerle demasiada azúcar y las limonadas están horriblemente ácidas.

La vida en Los Mochis parece ser bastante tranquila, al menos la zona en la que estamos, que es el centro. Tiene facha de pueblito, todo es pequeñito aunque con varias cadenas comerciales importantes como Starbucks, Walmart, Ley, Soriana, Suburbia, Liverpool, Sears, Dominós Pizza, Carls Jr, etcétera y por si fuera poco hay servicio de Uber.

A unos pasos del hotel me queda el Museo Regional Del Valle del Fuerte, así que fui a visitarlo para conocer un poco sobre la zona, pero debo decirles que me decepciono un poco, me dio la impresión de ser un lugar un poco tétrico, sentía que se le movían los ojos a todos los retratos, esta un tanto oscuro y no se pueden apreciar bien los objetos que están exhibición.

La entrada tiene un costo de $15 MXN, no hay una taquilla en forma, el boleto se compra en una oficina ahí dentro del Museo. El recorrido es a través de 6 salas en donde puedes conocer la historia de Los Mochis (Ahome) desde la época prehispánica hasta la llegada y vida de los colonos ingleses y estadounidenses que propiciaron la industria cañera.

Es interesante y caótico el hecho de que Los Mochis y Ahome sean el mismo lugar, para entenderlo tuve que leer al respecto y ya me quedo claro que Ahome es el nombre del municipio y Los Mochis es la cabecera municipal, existe otro lugar llamado Villa Ahome que hace años era la cabecera municipal de Ahome, pero como no tuvo el mismo desarrollo que Los Mochis, por eso decidieron mover la cabecera municipal a Los Mochis. Y digo que es un tanto confuso porque cuando viajas y buscas en el campo de “Ciudad Destino” a Los Mochis y no aparece te quedas pensando que no hay corridas de autobús, pero luego reaccionas qué tal vez debas poner Ahome…

Después de este paréntesis aclaratorio sobre Los Mochis y Ahome, les cuento que al salir del Museo camine hacia su zócalo para conocerlo y me quede sentada ahí en una banca para ver que hace la gente, me sorprendió que todavía es uno de esos lugares en donde las personas te saludan (Buenos días, Buenas Tardes, Buenas Noches) sin conocerte, eso si que le dio mas aire de pueblo a mi experiencia en Los Mochis.

Para finalizar nuestra primer semana fuera de casa y aprovechando el puente de Día de Muertos nos fuimos a Mazatlán y el viaje fue una odisea desde la compra de boletos hasta nuestro regreso, pero eso se los contaré en otro post.


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