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El recorrido en Los Pinos: sin pena, ni gloria

Entre muchas de las ideas locas de AMLO destaca la de transformar Los Pinos en Museo Publico, lugar que desde 1935 ha sido residencia oficial de presidentes de México. Inspirado tal vez por Lázaro Cárdenas, quien decidió no habitar el Castillo de Chapultepec y convertirlo en Museo de Historia Nacional.  

Los Pinos fue residencia de 14 mandatarios, desde Lázaro Cárdenas (1935)  hasta Enrique Peña Nieto (2018).  Anteriormente un ciudadano promedio solo podía visitar Los Pinos mediante una invitación a algún evento.   Actualmente la entrada esta abierta a todo el público y es totalmente gratuita, esta prohibido ingresar con agua y comida, al entrar hay un filtro de seguridad en donde personal del ejercito mexicano te revisa tus pertenencias.  

Los Pinos se compone de:

  • Jardines
  • Camino de la democracia
  • Calzada de los Presidentes
  • La Casa Miguel Alemán
  • La Casa Lázaro Cardenas
  • Museo del Estado Mayor Presidencial
  • Edificio Molino del Rey
  • Salones Miguel de la Madrid y Venustiano Carranza
  • Plaza Francisco I. Madero

El Recorrido

Comienza en la Puerta 3 de Acceso a Chapultepec, continua con la Calzada de los Presidentes en donde se encuentran las estatuas de presidentes mexicanos, para posteriormente toparte con la Casa Miguel Alemán, que se compone de tres niveles en donde se encuentran los salones oficiales para recibir y despachar, las habitaciones de la familia y en a planta subterránea salas de juego y de fiestas.  

El recorrido es muy soso, no hay mucho que ver en este lugar más que muebles en algunas partes de la Casa Miguel Alemán. Lo más sorprendente de dicha residencia es sin duda su escalera principal, que deslumbra a cualquiera (en esta parte del recorrido están prohibidas las fotos) y la planta subterránea en donde se encuentran una sala de cine y un búnker en donde seguramente se trataron muchos temas de relevancia nacional. Después de terminar de ver varios espacios vacíos que lucen la leyenda “así lo recibimos” haciendo alusión a la entrega por parte de la administración pasada a la actual, frase que a mi parecer sale sobrando.  

Al salir de la Casa Miguel Alemán nos dirigimos a la Casa Lázaro Cárdenas, que lleva el nombre del primer presidente que la hábito, siendo él mismo quien dio el nombre oficial de “Los Pinos” al conocido rancho “La Hormiga”. Esta casa conserva más muebles y decoración, es mucho más pequeña, pero más cálida que la anterior, en ella se encuentra el despacho con el escudo nacional en donde comúnmente se veía al presidente en turno hacer transmisiones en cadena nacional cuando había que emitir algún mensaje trascendental.  

Después queda visitar los salones Miguel de la Madrid y Venustiano Carranza, por los que se pasa sin pena ni gloria. Para finalizar el recorrido queda visitar una parte abierta de los jardines en donde se encuentra un estanque con carpas anaranjadas y la famosa replica en miniatura de la estatua del caballito.   

Y tras caminar hacia la salida con dirección al acceso Molino del Rey (Puerta 1) nos encontraremos con la Plaza Francismo I. Madero, caminaremos al lado del acueducto y llegamos al Museo del Estado Mayor Presidencial, en donde se encuentra una cápsula del tiempo que se enterró en el año 2014 y se podrá abrir en el año 2064.  Por desgracia en mi visita este Museo estaba cerrado y lo único que podía observarse eran los automóviles oficiales que utilizaron los presidentes.

Y así sin pena ni gloria, finaliza el recorrido de “Los Pinos”

Estoy segura que “Los Pinos” es un lugar lleno de historia, de anécdotas, de momentos importantes para la historia nacional; pero esta transformación en Museo Público no ha sido bien llevada, ya que lo único que se hace es un recorrido sin pies ni cabeza, en el que además no te permiten detenerte mucho tiempo.  

Un recorrido austero en donde existen un par de placas informativas, el personal que te indica por donde continuar se camuflajea con el publico, ya que no tienen un uniforme y además no son muy amables. A diferencia de los elementos del ejercito que se encuentran, quienes te tratan muy bien.  

Los Pinos, no es un lugar tan glamuroso, simplemente era un lugar a la altura de cualquier presidente que recibe visitas de personajes importantes de la escena nacional e internacional.   La visita vale la pena solo para conocer, pero no esperes que sea un lugar mágico y lleno de historia como el Castillo de Chapultepec.

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