Cuando el tiempo vale oro: El Precio del mañana

“El Precio del mañana”  es una de las pocas películas que durante este año no fueron un desastre de traducción en su título. Originalmente llamada “In time” y para Latinoamérica  “El precio del mañana” que le va muy ad hoc debido a la trama. Dirigida por Andrew Niccol (The Truman Show, La Terminal, S1mone) responsable de otra cinta de ciencia ficción: Gattaca Experimento Genético, en donde la predisposición genética era la responsable de la clase social. Por lo cual Andrew Niccol es garantía en el género  Sci Fi.

Dentro del reparto vemos a Justin Timberlake interpretando a Will Salas, a Amanda Seyfried como Sylvia Weis (hija del magnate del tiempo), Olivia Wilde como Rachel Salas (mamá de Will Salas), Cillian Murphy como Raymond Leon (el guardian del tiempo), Johnny Galecki (Leonard – The Big Bang Theory)  como Borel y a Vincent Kartheiser (Pette Campbell en Mad Men) como Philippe Weis (el magnate del tiempo).

La premisa de  “El precio del mañana”  consiste en que el hombre ha logrado detener el envejecimiento a los 25 años, pero una vez alcanzada dicha edad se activará un reloj biológico digital con el cual todos aprenderán ¿cuál es el precio del mañana? Así es como el tiempo adquiere el valor del dinero y es posible comprar todo siempre y cuando tengas tiempo en tu reloj. Mientras más tiempo poseas más rico e inmortal serás.

La historia muestra de manera metafórica la forma en que funciona el sistema capitalista, aunque algunas situaciones resultan utópicas –recordemos que es Sci Fi- no así, la cinta no deja de sorprender y de ser buena por algunas situaciones: a diferencia de Salt (Angelina Jolie) a Justin Timberlake se le cree la actuación dentro del género, Vincent Kartheiser dilapida en pantalla su esencia de excelente actor al mostrar de una manera magnifica la altivez sin llegar a que el público lo odie, sino todo lo contrario; las secuencias en donde se ve a Olivia Wilde y a Amanda Seyfried correr a los brazos de Justin justo cuando el tiempo está por terminar (dramáticas ambas secuencias). Respecto a la ambientación nos hace recordar nostálgicamente películas de James Bond, pero de manera futurista, el guión es bueno aunque en algunos momentos podría parecer ridículo -pero basta recordar que es una película para perdonar estos deslices-, su soundtrack no es malo, solo digamos que es arrítmico en las secuencias.

Y la última razón por la que debes ver esta película es porque también de manera metafórica la cinta logra hacer reflexionar al espectador  que nadie tiene comprado el mañana y que el día a día es lo único seguro que tiene el ser humano.

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Milenial amante de la fotografía, los viajes y del amor · LCC · Colaboro donando fotografías en Pixabay y Unsplash.

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