a las tres de la mañana

Ya no hay tantos desvelos, solo cuando hay que conversar sobre temas interesantes en bares de moda, de esquinas de plazuelas de jazz, sobre sillones de bar que siempre son tan cómodos para comer papas condimentadas pues la dieta de alcohol no deja mas que tomar limonada…

Al final del día, de mi día, a las tres de la mañana, cuando mis ojos ya no resisten me lleno de sonrisas bobas, me río como si te viera, como si me hicieras cosquillas y me quedo imaginando el día en el que me contaste el chiste que tal vez me hizo ver que siempre estarías ahí dispuesto a hacerme sonreír. Me quedo recordando lo que a través de todos estos meses contigo he pasado, pero lo más valioso definitivamente son las sonrisas que me provocas y los abrazos…

Y luego, luego me da sueño y me duermo soñando…

Rebecca Aldama

Blogger & Fotógrafa de Bodas, escribo un blog sobre Comunicación Visual, Marketing, Redes Sociales y Milenials. Colaboro con fotos en: @gettyimages @istock

1 Comment

  1. Yo me fui de farra justo una semana antes, fue memorable porque yo rara vez me voy de farra, jeje.
    Me alegro que duermas sonriendo. 🙂

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